Los dorsales del Cabal y del Sanxet son las penúltimas estribaciones SE de la Sierra de Aitana. Realizando ésta suave ruta tendremos la oportunidad de disfrutar de vistas y rincones de imponente belleza: la Casa del Dios, el Ponotx, les Castellets, el Puig Campana , el mas de La Carrasca, el Salt y finalmente el Raco de les Tovaines

La aproximación se realiza con el coche subiendo por CV-70  desde Polop en dirección a Guadalest y abandonando la carretera en un cruce con la pista asfaltada que sube hacia la Casa de Dios. La entrada a la pista es una rampa con un importante desnivel y se ve bastante deteriorada pero a 50 metros se suaviza y el firme mejora.

Durante el lento ascenso entre pinos y terrazas de cultivo vamos dejando a los lados algunas casas de labor que prácticamente están en desuso para sus fines agrícolas y que son testigo del abandono de los campos.

Circular al Cabal y al Sanxet

  • Datos técnicos
Distancia:  9,6 km. Duración:  3 h. 50 m.
Desnivel +:  450 m. Dificultad: Fácil
  • Crónica de la ruta

El coche lo dejamos aparcado en el único cruce del que sale una pista a la  derecha que tiene una  cadena para evitar el acceso de vehículos y que será el camino de regreso. Comenzamos la ruta siguiendo la pista asfaltada, en ligera subida, en dirección a Casa de Dios. Encima nuestro tenemos las últimas estribaciones del Sanxet que emergen desde la  pista perdiéndose de vista. El recorrido lo vamos a realizar en sentido horario,  dejando siempre a  nuestra derecha los dorsales del Sanxet y del Cabal.

Enseguida se alcanza la Casa de Dios, casa de labranza que domina el barranco de Gulapdar en su descenso hacia Polop de la Marina. Accedemos a la fachada de entrada a la casa y dedicamos cinco minutos a disfrutar con las vistas de Polop en primer plano, la planicie del litoral hacia la bahía de Altea, la Sierra de Bernia y, al fondo, el Penyon de Ifach en Calpe.

Cruzando la cadena que impide el paso a los vehículos seguimos en ligero ascenso, con largos lazos entre bancales de olivos, hasta dar con la senda que nos llevará al abrigo natural de la Cova de Moscarda cabecera natural del Barranco de Gulapdar e importante cruce de sendas desde donde poder dirigirse, por la izquierda, a la cima de Ponotx, al Cigarri y al  Puig Campana, y por la derecha al Mas de Sacarest (centro de meditación) y al Mas de la Carrasca.

En la coveta de la Moscarda, a la derecha, sale la senda que nos acercará al mas de la Carrasca, nuestro siguiente punto de referencia. El camino transcurre de forma suave por la misma cota, con el Cabal a la derecha y con la mirada absorta en la cresta de Les Castellets y la cara norte del Puig Campana, ¡que belleza!. Tras pasar una pedrera, en el pasado utilizada por el  ganado lanar para buscar el frescor de la cima del Cabal, y empezar a tomar la vertiente norte del Cabal se puede ver el imponente Mas de la Carrasca, el cual toma el nombre de los numerosos encinares o carrascas que había en la zona y que fueron utilizados para carbón o sucumbieron ante el avance de la agricultura o por los incendios.

Desde la posición envidiable de La Carrasca, dominando los bancales de almendros y olivos, ascendemos a un pequeño collado que nos llevará al de Papatxi, dominado por la casa del collado y el helipuerto de los servicios forestales (prácticamente invadido por la vegetación). Aquí termina una pista que viene desde la población de Sella y que atraviesa una zona donde se ha establecido una comunidad budista.

La senda nos ha dejado en un camino, continuamos la pista a la derecha y en ligero descenso llegaremos al paso del Salt. Atrás dejamos la planicie con sus terrazas, en el pasado llenas de manzanos y abandonadas en la actualidad. En este punto se puede ver, enfrente nuestro, las magníficas sierras de Serrella y la Xorta.

Descendemos del paso llegando al salto de agua que da nombre al barranco, solo tiene agua en años de mucha lluvia debido a la que la fuente que lo alimenta esta canalizada para la captación de su agua.

Seguimos la senda en dirección N  pegados a las paredes de la cresta del Carrascal, a nuestra derecha veremos el lugar donde dejamos el coche y más abajo la carretera de subida al Castell de Guadalest.

De repente, tras subir un peldaño, aparece el frondoso paraje del Racó de les Tovaines, invandido por la vegetación gracias a la humedad del suelo y la protección al sol que le proporcionan las altas murallas y torreones del Carrascal. Impresiona la verticalidad de sus paredes.

Dejando atrás el Raco de les Tovaines se abandona la senda en el primer cruce a la derecha, marcado con un gran hito, y el descenso no llevará a la cadena donde hemos dejado los coches.

La ruta tiene un recorrido agradable que no exige demasiado esfuerzo físico permitiendo así  disfrutar de un día tranquilo de montaña.

Track e información de la ruta: